viernes, 24 de junio de 2016
jueves, 23 de junio de 2016
miércoles, 9 de diciembre de 2015
viernes, 16 de octubre de 2015
martes, 4 de noviembre de 2014
La Yegua Gris con crines de arcoiris
“La yegua Gris con
crines de arcoíris”
(Simón Oliveira)
Esta historia fue real y sucedió por los años de 1957-58,
lamentablemente el tiempo la había tirado en el pote de los olvidos, (Tenía 8
años cuando sucedió…hoy tengo 64 años).
Decidí escribirla después de tropezarme
con una carpeta donde a veces mis alumnos guardan sus bocetos, sus ideas, para
luego pasarlas en el lienzo.
Lamentablemente este hermoso boceto no está firmado, por lo
que no puedo darle las “gracias” y sus
meritos al creador…Pero quien lo haya hecho utilizo la magia de crear…
Y Dios te de su
bendición…
La tarde comenzaba a meterse por las rendijas del viejo
potrero y las reses comenzaban a juntarse para retener el poco calor que se iba
marchando.
De repente, desde su albergue, los perros de caza comenzaron
a ladrar; los animales del potrero, sin separarse, alzaban la cabeza tratando
de averiguar cuál era el alboroto.
Yo tendría 8 años y estaba en la hacienda de mi abuelo
pasando unas vacaciones “obligadas”, que luego, con la adultez, me enteraría cual
fue la causa: Mi padre era rebelde y fue detenido por una institución que en
ese tiempo era llamada “La Seguridad Nacional”.
Al escuchar aquel alboroto recordé el zaperoco del allanamiento
y nuevamente el miedo se arropó conmigo… pero poco a poco la curiosidad, al
igual que a las vacas, me acercó a la ventana; desde allí logré ver apenas unas
sombras que se dirigían a la casona, en la medida que se acercaban pude
distinguir al viejo caporal, al que llamaban “El General”, este calificativo
fue idea del abuelo cuando se enteró que este capataz tenía de ascendientes: un
tatarabuelo que luchó en las guerras de la independencia.
“El General” era famoso por sus domas de caballos y por contar
historias que trataban de las hazañas de su tatarabuelo y que yo disfrutaba
haciéndome sentir que era uno de esos soldados combatientes.
A su lado traía dos caballos, como estaba muy oscuro no
atiné a verlos bien… y tomé la sabia decisión de irme a la cama y dormir,
dormir, dormir…al fin mañana será otro día.
A la mañana siguiente fui despertado por un concierto de
gallos, que afinaban sus cantos y sus espuelas, tratando de sacar a las gallinas de su corral. Sin embargo me
quede acostado tratando de re-empezar el sueño.
Hasta que llegó “Elba” mi
hermanita mayor. Desde el cuarto podía escuchar su zapateo subiendo la escalera
de madera… y acompañada de gritos que retumbaban en el caserón:
¡Simón! ¡Simón! Ven a
ver lo que trajeron… ¡Es algo muy bonito!
Yo desde la cama, comenzaba a sentir rabia, e igualmente
también le gritaba… ¡Ya voy, ya voy!
Muy molestó me vestí y en vez de bajar las escaleras que
daban a la enorme Sala, me colé por la que me llevaba directo a la cocina.
Esa cocina, parecía un castillo, tenía de todo y en todas
partes guindaban cucharones de todos los tamaños.
Casi se podía pensar que quien mandaba allí era una mujer de
color a chocolate acaramelado… y grandota, que me parecía en aquellos tiempos
una montaña viviente.
Apenas yo aparecía en su “Castillo” me levantaba y
abrazándome, comenzaba a bailar, yo me reía como si ella fuera una de las hermosas hadas, que mi madre acostumbraba a mencionarlas
en sus cuentos… aunque ella era un poco mas gordita.
Además siempre me recibía con un vaso repleto de un sabroso
chocolate. Mi abuelo, cuando iba a entrar a la cocina siempre decía: “Juanita
con su permiso” y ella le contestaba, “lo tiene Don Perdomo”.
…Pero esa mañana fue distinto, estaba tomándome mi
chocolate, cuando de pronto mi abuelo y mi hermana entraron corriendo, sin saludar
a nadie.
Mi abuelo me tomó en sus brazos, “ven Simón quiero que veas
algo que te va a gustar”, y antes de
salir le pidió disculpas a Juanita por haber entrado sin su permiso,
invitándola a que nos acompañara hasta la puerta principal.
Cuando crucé la puerta me quede perplejo, frente a mí estaba
una hermosa yegua gris plateado, acompañada por un potrillo de igual color,
pero lo que me dejó encantado fueron sus crines y sus colas, todas ellas
parecían un arcoíris…nunca había visto tanta belleza.
Mi abuelo me tomó por la cintura y con cuidado me colocó
sobre el lomo de la yegua, esta volteó para verme y ambos quedamos cara con
cara, no sé si fue mi idea pero sentí
que ella me sonreía…
Luego el abuelo me paseó un rato hasta que mis asentaderas
se cansaron. Por unos momentos me sentí uno de los personajes de los cuentos
del “General”…
Durante la estadía se convirtió en costumbre el cabalgar un
poco con la yegua: Arcoíris” (el nombre se lo puse yo, por el color de las
crines y los rabos).
Pasaron unos meses y en enero de ese año (1958) nos llegó la noticia que papá estaba libre, y todos
gritamos ¡Gracias Dios mío¡ …luego el
llanto se mescló entre la alegría bienvenida de mi padre y la tristeza de la
despedida del abuelo.
Arreglamos los macundales para partir hacia Caracas, Juanita
me abrazo llorando, mi abuelo se despidió también con un apretón algo “húmedo”
y en cuanto al mismo “General” que estaba detrás de un árbol, me llegó el olor
de la tristeza.
Llegamos a Caracas, y ya todo había terminado, mi padre nos
explico lo que había pasado el 23 de enero y lo que estaba sucediendo en mi
país…
Han pasado muchos años y muchos quehaceres, hoy tengo un
hermoso trabajo que consiste en disfrutar la compañía de incontables muchachos
(hembras y varones) de todas las edades, que se acercan a mi escuela para
aprender con alegría la magia de la creación…con pinceles en vez de varitas
mágicas.
En cuanto a la yegua y su potrillo, luego de mucho tiempo de
creer que el color de sus crines era real, mi abuelo me explicó que el color
gris era natural pero tenían la crin y los rabos pintados porque fueron
invitadas para un festival.
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jueves, 9 de octubre de 2014
La Mariposa (de Ángelica Iliano)
| Angelica Iliano |
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lunes, 6 de octubre de 2014
Homenaje a Simón Díaz (Exposición "Gracias Tío Simón)
Año 1928, mes agosto…
nacen dos estrellas de las artes, una el día 6, en Pittsburgh (ciudad de
Pensilvania en Estados Unidos), el otro el día 8, en Barbacoas (Edo. Aragua,
Venezuela)… y como cosas del destino fallecieron ambos un mes de febrero.
El uno fue: Artista Plástico y cineasta entre
otras cosas, el otro: músico, compositor, intérprete, locutor y muchas cosas más.
Uno, el norteamericano: desempeñó un papel
importante en el nacimiento y desarrollo
del “Pop-Art” siendo considerado como el artista americano más influyente de la segunda mitad
del siglo XX…
El de nuestra patria:
fue y será siempre respetado como el rescatador de la casi extinta “Tonada
Llanera”, ganador de muchos premios (incluyendo un Grammy).
Sus Nombres: Andrew
Warhola, mejor conocido como Andy Warhol y
nuestra estrella venezolana: Simón Narciso Díaz Márquez… mejor conocido
como “Tío Simón”…
Son alrededor de 50
cuadros, cada uno de ellos plasmando, de acuerdo a su edad, la interpretación
de una de las muchas canciones compuesta o entonada por nuestro “Tío Simón”.
Con
esto deseamos enseñarles, aún a los más pequeños, lo grande y valioso de uno de
los tantos personajes, “constructores de nuestra patria”
La “Sala de artes Visuales Manuel S. Pérez” y los alumnos de la “Escuela de arte Simón Oliveira”: sienten el honor de dedicarles, al público visitante, la muestra pictórica titulada: “Gracias Tío Simón”, queriendo reflejar en cada uno de sus trabajos, un pedacito del legado y de la música que compuso o interpretó el maestro: Simón Narciso Díaz Márquez.
La muestra está
compuesta de 53 obras, donde cada artista (muchos de ellos con muy poca edad)
aprendió a conocer, gracias a sus padres y a sus pinturas, la importancia que
representa en nuestra historia musical: el “tío Simón”.
Igual de interesante fue el proceso de
elaboración de cada cuadro, ya que cada creador, primero tuvo que elegir (y
nuevamente gracias a los padres), un tema musical, luego de oírlo, hubo que
escoger la estrofa que representaría en su “bastidor” (pero antes fue dibujada
y discutida como boceto) para al final ver la belleza y la interpretación que
realizan… en cada uno de sus lienzos.
Nuestros artistas, a pesar de tener edades
que van desde los 5 hasta los 16 años, han reflejado en esta muestra, a pesar
de la risa y las travesuras que siempre los acompañan, la seriedad y el esmero
que cada uno puso en su creación.
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lunes, 8 de septiembre de 2014
"Hielo" Cuento de Ernesto Borges (con ayuda de Andrea Villegas y S. Oliveira)
![]() |
| Dibujos de Ernesto Borges, Montaje S. Oliveira |
El
Hielo
Cuando Ana me habló de aquel
“proyecto” no me pareció una buena idea. Escalar el “Monte Nevado” no me
llamaba la atención. Aunque en mi juventud el montañismo era una de mis
actividades favoritas, tenía bastante tiempo que no escalaba y el hacerlo ahora
me resultaba un gasto excesivo de mi energía.
Sin embargo, la mirada dulce
de Ana me convenció y un día después escalábamos el “Monte Nevado”… para mi
pesar.
Con un tétrico clima que a
Ana no parecía importarle, por más que la temperatura descendiera más de lo
normal y el viento amenazador silbara en nuestros oídos, seguimos avanzando
hasta que el clima no lo permitió y tuvimos que refugiarnos en una pequeña gruta
que de casualidad vimos.
Ana me miró y extrañada me
dio el mapa, allí no estaba marcada esta caverna.
Permanecimos un buen rato en
la entrada de la cueva, esperando que pasara el mal tiempo, hasta que la
extrema curiosidad de Ana pudo mas que su sentido común…y que mis ruegos de
desistir. Y comenzamos a caminar hacía el interior de aquella oscura cueva.
Después de unos minutos de
caminata, encontramos una pared de roca que impedía el paso y decidimos
regresar, pero mis ojos descubrieron algo más: Una pequeña abertura en una
esquina, de la cual salía un brillo casi imperceptible, esta vez fue mi
curiosidad la que nos impulso entrar.
Luego de una corta
discusión, nos arrastramos por aquella abertura, dejando atrás parte de nuestro
equipo y para nuestra sorpresa nos encontramos en una extensa caverna de hielo,
pero más sorprendente aún: la temperatura debería estar a mas de 20°C,
sorprendidos y alegres con nuestro descubrimiento nos quitamos los abrigos y
las correas metálicas de seguridad e incluso el clima era tan agradable que
también nos quitamos los zapatos de ganchos…Quedando tan solos con la ropa
interior de cada uno.
Mientras yo miraba la
hermosa mujer que estaba a mi lado, ella comenzó a divagar fascinada sobre la
causa de este fenómeno.
Sugirió ideas como:
“A
lo mejor estamos cerca de un depósito de lava, eso explicaría la cálida temperatura”.
“O
tal vez llegamos a la boca de una hondonada donde tal vez existe una bolsa de
algún gas que genere calor”…sin detenernos a pensar que el hielo se derrite a
una temperatura mayor a 0°C.
Al
cabo de un rato nos fue invadiendo un gran cansancio, Ana, se recostó a
dormitar un poco, y yo, sin pensar, me acomodé para hacer lo mismo.
No
sé cuanto tiempo estuve dormido, pero me desperté sobresaltado por los gritos
de Ana, cuando la vi, su cuerpo estaba casi tapado por el hielo, como si la estuviera
absorbiéndola e inmovilizándola por completo, trate de incorporarme para ir en
su ayuda, pero yo también estaba siendo cubierto y ya me era imposible mover un
solo músculo.
De
pronto me percate de algo, ¡Hacía más calor que antes! Y ¡Dios yo estaba
sudando!...o me hundía, o era que el hielo se movía. Estaba aterrado, Ana
lloraba, con un dejo de voz, yo quería gritar, para que luchara pero mi
garganta era poco a poco apretada por esto que llamamos “Hielo”, y vi como el
cuerpo de Ana y el mío era absorbido lentamente…
…No
recuerdo cuanto tiempo pasó y tan poco como salí de aquel lugar, supongo que
perdí la conciencia en algún momento, y luego…
¡Desperté
en la entrada de la caverna!
Titiritando
de frio, junto a mis cosas. Como pude me vestí, el clima de la montaña había
mejorado mucho.
Grité
de alegría, pero de pronto me percaté de que Ana no estaba a mi lado, corrí
nuevamente hacia el interior de la cueva a buscarla y no pude más que
desplomarme en el suelo a llorar cuando vi que la apertura no estaba por ningún
lado. Pensé que quizás Ana había descendido sola de la montaña, sin haberme
visto, pero no, cuando baje, Jamás volví a saber de ella.
De
vez en cuando vuelvo a escalar el monte “Nevado”, en busca de la extraña cueva,
pero no he vuelto a encontrarla.
En
uno de estos viajes, me detuve a descansar en una posada que tenía por nombre:
“El hielo que se mueve”, me llamó la atención el nombre, y era atendida por una
señora de mucha edad y de origen Alemán.
El paisaje hermoso que desde allí se veía me hizo quedarme a pasar la noche.
A la hora de la cena, había poco comensales, y
allí oí por casualidad que hablaban sobre una vieja leyenda, que contaban los
pobladores de las partes bajas de la montaña, la llaman “El hielo que se mueve”…como
la posada, y hablaban de una criatura que se convierte en cueva y que tiene una
boca que brilla como el hielo y que poco a poco duerme a los que se atreven a
entrar para ser digeridos lentamente…
Sentí
como el miedo corría por mi columna, llegaba al cuello y como si me estuvieran
ahorcando me fui en vómitos, desmayándome.
Cuando
volví en mi, estaba en una cama, a mi alrededor varias personas me vigilaban.
La señora Alemana me preguntó qué fue lo que me pasó, y casi llorando le conté
lo que me había sucedido, al terminar todos quedaron en silencio.
Al
cabo de un rato ella me contó su historia:
Esta
posada fue construida por su abuelo luego de tener una experiencia como la mía,
allí desapareció su esposa, y él como de milagro, logró salvarse. Luego de
recuperarse, pensó que quedandose aquí podía buscarla, y así lo hizo hasta su
muerte.
Los
padres de “Christel” (así se llamaba la dueña de la posada), acompañaron al
abuelo en su búsqueda, pero luego de su muerte decidieron marcharse a Francia,
abandonando la vieja posada, hasta que Christel consideró que era buen negocio
poner a trabajar este alberge…y se vino al monte “Nevado”.
Mi
curiosidad me obligó a preguntarle, como se salvo su abuelo y ella no supo como
contestarme, sin embargo otro de los parroquianos presentes nos relató que a un
amigo le había sucedido lo mismo, solo que esa vez, la pérdida fue de toda su
familia: mujer e hijos, pero a él, solo se le había salido un poco un “clavo”
que tenía en la rodilla, por eso bajo de la montaña gateando…
…en
ese momento la señora Christel se acordó que su abuelo tenía también “clavos”,
pero en los brazos, y estuvo hospitalizado luego del accidente para
acomodárselos.
En
ese instante, todos bajaron la mirada hacia las mangas de mi pantalón, y allí
se dejaba ver un trozo de metal que comenzaba en mi rodilla y terminaba en el
zapato…
Ernesto Borges
Andrea Villegas
S.Oliveira
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lunes, 7 de abril de 2014
"Pedro Pepe"...Mi caballo favorito. Autora (Dibujo y escrito) Krystalmar
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viernes, 21 de febrero de 2014
"El concierto de José" por Daniela Gamez (El cuadro de la semana)
| "El concierto de José" (pintura y escrito por Daniela Gamez |
“El
concierto de José”
Estoy en las gradas, las
entradas V.I.P, además de ser muy caras, estaban agotadas. Gracias a mis padres
que me permitieron venir al concierto.
Toda la banda suena
espectacular, pero quien más me entusiasma es el baterista, toca demasiado
bien, sus redobles y sus platillos son espectaculares.
José luce su camisa amarilla
con pantalón azul, su voz es un éxito, casi todos los presentes coreamos sus
canciones, el guitarrista brilla como un sol. Su guitarra azul, lo acompaña con
un pantalón rojo y una camisa rosa.
Al finalizar, aplaudimos
emocionados, esto hizo retumbar el Poliedro. Aparece nuevamente José con sus
acompañantes y luego de pedir silencio, cantan a capela… ¡Es nuestro himno!,
los pelos se me paran y siento escalofrío.
Le doy gracias a mis padres
por dejarme ver este hermoso espectáculo.
Daniela Gamez
lunes, 17 de febrero de 2014
El Néctar de la flor de loto (dibujo y cuento de: Bárbara Briseño)
| Dibujo y cuento de: Bárbara Briseño. |
El
néctar de la flor de loto
Era un hermoso día soleado en el Bosque
Milagroso, como siempre las mariposas salían a buscar el néctar, una de ellas,
la más pequeña, pero también la más
lista se adentró hacia la laguna,
allí, recién floreciendo, estaba una flor de loto muy bonita, al acercársele la
mariposa la flor la detuvo en seco:
-Que
tal Mariposilla, me supongo que buscas mi néctar…pero para obtenerlo tendrás
que pasar algunas pruebas.
La
mariposita extrañada le contesta:
-¿Pruebas?
Mejor me voy a buscar otra flor.
En ese instante la flor terminó de abrir sus
pétalos, y un exquisito olor se esparció por toda la superficie del agua.
La
mariposa al sentir aquella fragancia, se
detuvo diciendo como pretexto:
¡Qué
pruebas ni que tareas! Mejor me marcho…
-Espera,
si te digo que tienes que pasar una pruebas, contesto la flor, es porque mi
néctar no lo encontraras en otro lado…sabes mi néctar es mágico, tiene la
cualidad de abrillantar las alas y en el caso de pasar las pruebas serías la
mariposa más hermosa del mundo.
-Ok,
ahora que me dices esto, quiero saber cuál es la primera prueba.
-Escucha mariposita, en total son tres las
pruebas que debes pasar…
¡y no me interrumpas ¡
La primera es que me contestes ¿cuánto de
valor tienen tus alas?
La segunda ¿qué es lo mejor que harías con
tus alas nuevas?
Y la tercera ¿Cómo crees que eres por dentro?
La mariposa se extraña de lo fácil que eran
las preguntas… y empieza:
-no sabría vivir sin mis alas, ellas me
llevan a todas partes, veo desde lo más alto las cosas más pequeñas, por eso
las cuido mucho, y que me disculpe el gusano no me imagino transportarme por el
suelo, para mí sería la muerte.
-¡Perfecto! Dice la flor, ahora respóndeme la
segunda.
-Sabes, las que tengo me son, como te dije,
muy útiles, pero si fuesen más grandes y más llamativas, me servirían para volar al atardecer y muchas más mariposas podrían verme, aunque
estuvieran más lejos.
Les lograría avisar donde se encuentra la mejor comida o
donde habría un peligro, y luego al final del día revolotear con sonrisas para
el triste y esperanza al desesperado.
La flor estaba contenta por lo que había
escuchado, sin duda la mariposita se merecía las hermosas alas, pensó: “por
aquí han pasado muchas mariposas, algunas vanidosa, histéricas, mal humoradas,
pero ninguna habían podido dar respuesta, ahora debo esperar la contestación a
la tercera pregunta y tomaré una decisión”.
La mariposita tenía a “flor de labios” su
respuesta:
-Mira hermosa flor, mi alma está llena de
vida y me gusta mostrársela a los demás, voy a los rincones solitarios donde
abunda la tristeza y con mis colores reparto alegrías, dándole paz al que la
necesita.
La flor satisfecha y contenta le dice:
“mariposita acércate, toma mi néctar, has tuyas esas alas y márchate, sigue
llevándole alegrías y esperanzas al mundo…
…Que de verdad las necesitan…”
Cuento de Bárbara Briseño
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